sábado, 12 de agosto de 2017

MOISÉS, LA LIBERTAD GEOMÉTRICA CON LÍMITES EXPRESADA DESDE LA RESPONSABILIDAD

En una mirada donde combina una lectura judaica de la libertad junto con su visión psicoanalítica, que se sintetiza con el enfoque universal de la libertad, Susana Grimberg acaba de publicar " Geometría de la Libertad", basada en la figura de Moisés, el líder por excelencia del pueblo hebreo y puesto como paradigma de la autoridad democrática en la biblia hebrea (condujo a su pueblo cuarenta años en el desierto hasta las puertas de la tierra prometida).
Moisés sufrió junto al pueblo judío, dialogó con Dios cara a cara, fue  el transmisor de los diez mandamientos; siempre mostrándose como un ser humano con falencias.
“La Libertad es una armoniosa geometría con límites” interpreta Liliana Díaz Mindurry tomando las palabras de la autora.

Escrito en forma de   poemas narrativos que sobrevuelan la figura de Moisés, el Legislador y profeta por antonomasia., Grimberg divide la vida de Moisés en el número cabalístico de siete partes ("Agua", "Reloj de sol", "Reloj de arena", "Las voces del silencio", "Mar Rojo", " La Voz", "Hacia la libertad"), el lector entra en el nacimiento de Moisés (y el origen incierto o mítico), el crecimiento y la conciencia del origen, la expulsión del mundo faraónico, el Éxodo, las plagas, los Diez Mandamientos, y el deseo indecible de lo eterno pese a la imposibilidad de nombre y lugar: la libertad desde la responsabilidad. 

Prosigue Diaz Mindurry "Me permito ver en ello el camino de cualquier hombre, de todos, el origen perdido, envuelto en lo que se dice, lo que otros dicen (un niño sin nombre/ sin origen/ sin tierra), la conciencia de todo esto y la soledad consiguiente (Del origen perdido/ a lo por conocer. //A lo por saber), la rebelión adolescente y la expulsión o autoexpulsión que sucede a partir de ello ( El extranjero,/ lo extraño de sí). La vida que sigue como peregrinaje (Noche./ Caminar las estrellas/ una por una) y pruebas (Las langostas comen el aire) , la ley interior (La multitud/ anhelante/ pide, /clama, /ruega por la Ley) y la madurez como encuentro con la propia libertad ( la mirada/ mira/ el resplandor). 

Y como lo expresa Grimberg en uno de los poemas relatando el nacimiento de Moisés y la "milagrosa salvación" de la muerte cuando es rescatado por la hija del faraón " Aguas para ocultar, aguas para mecer. El río sostiene un arca de palabras, mudas, invisibles. Lejanamente cerca, apenas: un llanto. Un niño sin nombre. Sin origen. Sin tierra. Es un niño y el agua .Ojos color uva moscatel, piel aceitunada, lágrimas contenidas. Ahogados en una tristeza punzante. Perder para dar vida. Silenciosas, las manos decididas, empujan la canasta. Otras manos descubren el regalo de los dioses. Nadie mira. Sólo ella, la princesa. Blancura, vientre vacío. Translúcida como su alegría, el agua, espejo de la maternidad robada. La inmensa pequeñez, ignorante de donde se halla, levanta los brazos. Le grita al sol. No logra apresarlo. Llora.  La princesa lo oye. Oye el llanto, las lágrimas, el hambre que duele. Ordena quedar sola. Sola para buscar. Sola para encontrar. Para encontrarse.

Fuente: Grimberg, Susana " Geometría de la Libertad", Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2017
http://www.ruinascirculares.com/ebook/ebook.php?id=111








jueves, 10 de agosto de 2017

EL ASESINATO DEL PRIMER JEFE DE POLICÍA DEL PROCESO POR PARTE DE MONTONEROS, , HABILITA NUEVAS DISCUSIONES SOBRE LA VIOLENCIA POLÍTICA DE LOS 70 Y SUS PROFUNDAS CONSECUENCIAS

El 18 de junio de 1976, el jefe de la Policía Federal de la dictadura militar, Cesáreo Cardozo, murió en un atentado. Horas antes, Ana María González, militante montonera y compañera de estudios de su hija, le había colocado una bomba debajo de su cama. Fue a días que se cumplieran los tres meses de los militares en el poder. Fue también un golpe contra una de las patas más fuertes del Proceso y la represión: la policía ( vale recordar los nombres de Camps y Etchecolatz, éste último sindicado como culpable de la doble desaparición de Julio López tanto durante la dictadura como en democracia.
El general Cesáreo Cardozo era figura en ascenso dentro de la Junta que gobernaba el país tras el golpe de Estado del 24 de marzo. Como revancha por la muerte de compañeros de militancia, Montoneros lanzó una cacería sobre Chela, hija del militar. La ejecutora fue Ana María González, una joven de 20 años, militante de Montoneros, compañera de estudios de Chela.


Ana había estado esa tarde en el departamento de los Cardozo y, con la excusa de hablar por teléfono, había entrado a la habitación matrimonial y puesto una bomba bajo la cama. Enseguida dijo que se sentía mal y se tenía que ir. Fue la última vez que la vieron.

Ana pasó inmediatamente a la clandestinidad y fue un trofeo tan protegido por la organización armada como buscado por la dictadura. Nunca se supo nada más de ella, pero su caso fue usado como pieza fundamental de la narración que construyeron los medios adictos al gobierno militar desde el momento de los hechos hasta nuestros días.

Federico Lorenz siguió las huellas perdidas de esa chica de la que nadie quiere hablar excepto sus acusadores. En una reconstrucción de enorme complejidad," Cenizas que te rodearon al caer (Sudamericana) consigue que el contexto político, social e histórico le devuelva el contorno humano a la protagonista y habilite nuevas discusiones sobre la violencia política de los setenta y sus profundas consecuencias.

Desde diferentes lugares han emitido su opinión sobre la obra . Jorge Fernández Díaz en La Nación escribió«El historiador Federico Lorenz, inscripto quizá sin pretenderlo en un nuevo revisionismo de los 70, rescata del pasado este hecho maldito en Cenizas que te rodearon al caer (extraordinario verso de Gelman), un libro flamante que intenta reconstruir la vida enigmática y la muerte nunca aclarada de esa chica paqueta que a través de un novio llegó a las villas y a la militancia revolucionaria, que después de la explosión se volvió tristemente célebre y fue buscada por cielo y tierra, y que era considerada "una santa de la Orga". El asunto condensa todas las contradicciones de una época manipulada por unos y otros, y recientemente glorificada con peligrosa banalidad por el aparato kirchnerista.»

Claudia Peiró, en Infobae sostuvo:" «Cenizas que te rodearon al caer es un título que trasunta la "melancolía" que le generó al autor recorrer esta historia, un sentimiento que compartirán los lectores de este libro que contribuye a reconstruir las coordenadas de un tiempo en el que tantos jóvenes creyeron necesario inmolarse por la promesa -todavía incumplida- de un país mejor.»

En tanto, Julieta Grosso de Telam, manifestó«Durante las cuatro décadas que median desde que colocó la bomba que mató al entonces jefe de la Policía Federal Cesáreo Cardozo, la militante montonera Ana María González se transformó en un emblema incómodo, arrastrado hacia el presente por una trama de silencios que el historiador Federico Lorenz desarma en su libro Cenizas que te rodearon al caer, donde interpela en paralelo a una generación que incorporó a la violencia como parte del repertorio político y a una sociedad que aceptó convivir con la ferocidad.

Para Pablo Camogli de Misiones Online «Cenizas que te rodearon al caer es una frase hermosa que pertenece a un poema de Juan Gelman y que se ajusta a la perfección al libro que titula. La metáfora de las cenizas no solo es una descripción gráfica del fin de Anita, es, más bien, una reflexión sobre una época del país. Y allí Lorenz no se muestra neutral. La violencia es repudiable en todo momento (¿es repudiable en todo momento?), pero ello no debe obliterar la posibilidad de analizarla y de contextualizarla en términos históricos. En forma muy saludable y poco común, el autor lo hace y asume una posición firme y clara al respecto.»

Su autor, Federico Lorenz, investigador del Conicet y director del museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur ,se especializa en temas del pasado reciente argentino, en particular la violencia política y la guerra de Malvinas, y en la historia sociocultural de la guerra, describe su libro" Cenizas que te rodearon al caer, vidas y muertes de Ana María González, la montonera que mató al jefe de la Policía Federal "( Sudamericana , 2017).

Esta es la historia de una chica difícil. Escribirla también lo fue. Pero escribir sobre una vida no debería ser, nunca, más difícil que vivirla. Sería presuntuoso pensar una cosa así.


Supongo que me perturba algo en lo que creo: nos parecemos a las tareas que encaramos, tanto como a las cosas que elegimos recordar. Nuestras empresas son las que nos paran frente al mundo, aun desde el lugar ínfimo que nos toca vivir. Y yo, hace más de diez años, decidí que quería escribir la historia de Ana María González, una joven sobre la que solo hablaron sus enemigos.

En junio de 1976, esa joven colocó una bomba debajo de la cama del primer jefe de la Policía Federal de la dictadura militar, y lo mató. Me parece que en la historia de Ana María González —cuya vida se hizo pública solo el día que atentó contra Cesáreo Cardozo, pero que tiene un antes y un después— confluyen muchas de las líneas de fuerza de aquellos años extremos que llamamos “los setenta”. Y que valía la pena contar, a través de ella, una época. Entre esa idea y las primeras búsquedas hice muchas otras cosas. Publiqué otros libros, se aceleraron, se congelaron y retrocedieron los tiempos de la memoria. Sin embargo, ella siempre estuvo allí. Anita, como la llamaban sus compañeros, fue y vino sin cesar. Aguardó pacientemente en los pliegues del pensamiento hasta que llegara su oportunidad. Acechó mi recorrido, susurró obstinaciones que se transformaron en la pregunta sobre su vida, la que organiza este libro.

Podría decirse que a veces no se sabe quién escribe a quién. No se puede explicar a Anita ni se puede pensar en los actores fuera de su contexto. Sintetizan las ideas fuerza de su tiempo, las actúan de una u otra manera, se mueven por los límites de lo conocido en ese momento histórico. En ocasiones, algunos de ellos van más allá, los fuerzan y los retrotraen al instante primero de los tabúes fundantes.

Ana María González fue una hija de su época. En esos años, la violencia era parte del repertorio político. Una vida humana podía ser tomada, así como arriesgada la propia, en función de determinados objetivos, considerados válidos y superadores. Hoy también lo es, solo que no lo pensamos en esos términos. Cuando observamos extrañados ese pasado, pensando con alivio en la barbarie que dejamos atrás, también deberíamos ver los horrores con los que convivimos.

Hay un relato estruendoso, como si los ecos de la bomba que puso Ana María González aún no se apagaran, que enfatiza su inhumanidad y su perfidia. Esta visión se escribió y repitió desde el momento mismo en que la joven pasó a ser la persona más buscada de la Argentina. O quizá “públicamente más buscada” porque, en aquellos días, muchas cabezas tenían precio, y la maquinaria estatal terrorista estaba en la plenitud de su funcionamiento.

Anita entró en la historia con la imagen de la traición. Pero hay otras dos formas posibles para recordarla que deberían hacer de contrapeso, aunque son difíciles de sostener. Por un lado, fue una militante que logró infiltrarse en uno de los que Montoneros consideraba “centros de gravedad del enemigo, y el atentado que realizó se inscribió en una lógica política. Por el otro, meses después, murió en una casa clandestina tras un tiroteo con tropas del ejército. Sin embargo, estas historias alternativas no dialogan con la marca de fuego del atentado.

Esto es así porque al relato que la demoniza solo lo enfrenta un silencio estruendoso, de los sobrevivientes de las organizaciones revolucionarias, de sus compañeros, de los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado. No es que no quieran hablar sobre Ana María González, sino que no pueden. No hay un marco de referencia que lo haga inteligible. Su vida solo tiene sentido en su época, pero no encaja en los relatos que luego construimos para comprender esos años.

Nunca con tanta intensidad como hasta ahora corroboré que hay historias que se resisten a ser contadas. ¿Por qué sacarlas de su oscuridad? Yo quise visibilizar la condición humana de una militante. Para eso, estudié, investigué y escribí la historia de Ana María González, una militante revolucionaria de la década de 1970.

He intentado sacar del silencio, con mis preguntas, a quienes preferían mantenerlo. Me tuve que animar a ensanchar el campo de lo que se puede preguntar. Hay vivencias del pasado reciente argentino más pesadas que otras. Silencios y dolores más profundos. Rencores y frustraciones, añejas y latentes, que florecen ante nuestras preguntas. Por eso, a los contemporáneos, a los sobrevivientes, no les alcanza con que les expliquemos lo que queremos hacer.

Intenté acercarme, sin suerte, a los familiares directos de Ana María y a los de Cesáreo Cardozo. Es más que comprensible ese fracaso, pero eso no hace más que agrandar el hueco en la historia. Por otra parte, el hecho de que en el plano individual el dolor justifique el silencio no quita que deba hacerse una pregunta histórica más amplia, la pregunta sobre la comprensión de la época. En todo caso, construiremos luego una ética a partir de la cual conducirnos, pero la Historia es lo que las personas hicieron, con su escala de valores, en el momento que les tocó vivir, y el trabajo del que investiga, aportar a la comprensión de esos actos.

Ante tantas reticencias, negativas y resistencias, para referirme a las personas en este relato opté por el siguiente método de citas, que advierto en estas primeras páginas: los familiares directos de Ana María González y Cesáreo Cardozo aparecerán solamente por sus iniciales o, eventualmente, apodos. Quienes conocieron a Ana María en distintos momentos —como amigos, compañeros de escuela o militancia— y dieron su testimonio aparecerán con un nombre de guerra o apelativo ficticio fácilmente reconocibles para aquellos que vivieron esos años. Para los demás, serán los actores necesarios en la comprensión de esta historia, lo más importante. No alteraré los nombres ni los apodos de los responsables políticos de la dictadura, porque ya han sido condenados por sus crímenes, o al menos por buena parte de ellos; tampoco los de los muertos que los enfrentaron. No quisiera que este fuera un instrumento para su olvido, sino exactamente lo contrario.

La vida de Ana María González es una historia difícil. ¿Cómo hacer para escribirla? Además de la presencia de los testigos y sobrevivientes, influyen los mandatos de mi profesión de historiador, el contexto político, las discusiones y las suspicacias en torno de uno de los hechos de sangre más resonantes y cuestionados de los que fue responsable Montoneros. “¿Para quién trabajás?”, fue también una de las preguntas más frecuentes con las que tuve que confrontar.

El entorno político ha cambiado: los militares y sus cómplices pueden querer revisar todo, cerrar los juicios, volver a perseguir a los hoy sexagenarios revolucionarios que lograron sobrevivir a varias muertes. Algunos funcionarios de alto rango volvieron a impugnar la mítica cifra de treinta mil desaparecidos, no porque sea decisiva la cantidad exacta —no es responsabilidad de las víctimas que no se conozca—, sino por el valor del símbolo. Otros, directamente, dijeron estar en desacuerdo con la existencia de un plan sistemático de exterminio, lo que la Justicia ya probó. En los tramos finales del megajuicio por La Perla, el mayor campo de exterminio junto con Campo de Mayo y la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), personajes condenados amenazaron con regresar y reclamaron el reconocimiento de la historia en futuros desfiles.

Entonces, al fin, hay dos cuestiones que vuelven relevante el intento de escribir una biografía de la breve vida de Ana María González. La primera es que a través de ella, y de la situación límite que protagonizó, resulta posible aproximarse a los valores y a los condicionantes en la vida de los militantes revolucionarios de la década de 1970, así como a los grados de violencia aceptados por la sociedad que convivió con el terrorismo de Estado. No es esta, entonces, la historia aislada de un asesinato político, sino la reflexión, a partir de este, acerca de una época. Luego, la constatación de que el campo popular mantiene silencios sobre algunos temas de esa década relacionados con la propia violencia, la que ellos y la que las víctimas de la dictadura, en ocasiones, ejercieron. También han callado, en muchas oportunidades, los responsables de las organizaciones armadas.

La consecuencia es que en el caso de Ana María González, como en otros, el silencio de sus compañeros lleva a que el único relato sobre su paso por la historia sea el de sus adversarios políticos. Creo que es injusto que esté condenada a que solo sus enemigos hablen de ella.

Frente a los intentos negacionistas, cuando entre colegas discutimos acerca de ese tipo de cuestionamientos, con frecuencia la recomendación es que no vale la pena contestar. Pero últimamente pienso que no es así, que el que calla otorga. Que cada vez que les abren la jaula, los que no se arrepienten de nada vuelven con discursos que solamente se encuentran en diarios de 1976. Que no ha habido aprendizaje social para ellos, ni ecuanimidad, que es lo que reclaman. Y que lo más perverso de la represión, como eligieron aplicarla los dictadores y sus cómplices y beneficiarios, es que hasta el último día obligará a las víctimas a probar su condición de tales. Y entonces creo que hay que tomar la palabra, que no es lo mismo que quitársela al otro. Como escribió Alessandro Portelli: “He entendido concretamente algo que sabía en teoría: una tradición es un proceso en el que también la simple repetición significa una responsabilidad crucial, porque el sutil encaje de la memoria se lacera de modo irreparable cada vez que alguien calla.

Y sobre aquel 18 de Junio de 1976 , fecha que dos años después sería cercana al asesinato de Paula Lambruschini, hija de el almirante Armando Lambruschini , quien formaría parte de la segunda Junta del Proceso liderada por Roberto Viola.Ana María les contó a sus amigas que se había peleado con el novio y pidió permiso para usar el teléfono. Chela, la dueña de casa, le permitió usar el aparato que estaba en la habitación de sus padres, para que hablara más tranquila. Ana María se alejó por el pasillo y abandonó unos minutos el trabajo con el grupo de estudio. Cuando regresó, dijo que se sentía mal y tenía que irse. Fue la última vez que la vieron.

La bomba que mató al jefe de la Policía Federal Argentina, el general Cesáreo Cardozo, estalló bajo su cama mientras dormía, a la 1:36 de la madrugada del 18 de junio de 1976, menos de tres meses después de que la Junta Militar que lo puso en ese cargo diera un golpe de Estado, el 24 de marzo.

El informe de Bomberos de la Policía Federal dice que el aviso por radio al Cuartel V llegó a las 2:06 de la mañana. Tres minutos después, la autobomba MAN 2035 ya se había detenido frente al edificio de siete pisos de Zabala 1762. El atentado fue en el segundo “B”, donde vivían Cardozo con su familia —esposa y dos hijas— y una empleada, que estaba en cama y enferma. El hijo varón del matrimonio, un joven oficial del Ejército Argentino, se hallaba en San Juan. Ese día había ido de visita la suegra del general. La bomba también hirió a la esposa de Cardozo, que milagrosamente no estaba junto a él en la cama porque se había quedado charlando con su madre.

A las dos y cuarto llegó un segundo vehículo de bomberos con un reflector para iluminar el departamento en escombros, ya que por precaución habían cortado el suministro eléctrico. La casa de Cardozo estaba en un edificio de departamentos amplios, ubicado en una de las zonas residenciales más ricas de la ciudad de Buenos Aires. Vivían allí, a mediados de la década de 1970, muchas familias de militares.

Los bomberos trabajaron en el lugar más o menos hasta las cuatro de la mañana. Pasadas las dos y media llegaron el segundo de Cardozo, el comisario Francisco Laguarda, el jefe de Investigaciones de la Policía Federal, el comisario Juan Carlos Condoriz, y el ministro del Interior, el general de brigada Albano Harguindeguy, visiblemente afectado porque el general asesinado era uno de sus hombres de confianza además de su amigo, y ahora su sangre salpicaba el techo de la habitación. El cuerpo de Cardozo, entre los escombros de su departamento, fue fotografiado y retirado por los mismos bomberos y otro personal policial, lo cargaron en una camilla y lo subieron ...

Fuentes:

Lorenz, Federico:"
Cenizas que te rodearon al caer Vidas y muertes de Ana María González, la montonera que mató al jefe de la Policía Federal; Sudamericana, Buenos Aires, 2017
http://www.megustaleer.com.ar/libro/cenizas-que-te-rodearon-al-caer/AR27305
http://www.megustaleer.com.ar/libro/cenizas-que-te-rodearon-al-caer/AR27305/fragmento/

sábado, 5 de agosto de 2017

ALFREDO DI STÉFANO, FUE UN FUTBOLISTA QUE TUVO LA PARTICULARIDAD DE POSEER UN CARÁCTER COMPETITIVO , DE UN GANADOR Y LA SEDUCCIÓN DE UN LÍDER, SU MARCA CONTINÚA OMNIPRESENTE

Las casualidades no existen, por eso y a pesar del tiempo transcurrido desde su retiro Alfredo Di Stéfano sigue en la cumbre de los reyes selectos del fútbol . Lo acaba de confirmar la revista inglesa four four two que lo puso en el sexto lugar del ranking( Maradona, Lionel Messi Cruyff y Ronaldo lo anteceden ).

Alfredo Di Stéfano, el mago detrás de las cinco Copas de Europa consecutivas del Real Madrid, fue completo, su quintita medía 105x 70, según aseguraban los medios de la época, es decir fue un jugador total.

Ian Hawkey en la biografía que acaba de publicar Roca, discute con los ingleses, lo define como " El más grande de todos ellos".

Durante más de 20 años, Di Stéfano fue el motor que guío a tres distintos equipos en tres países diferentes: al River Plate en su Argentina natal, al Millonarios de Bogotá en Colombia; y después en
1953, después de una de las batallas más agridulces en la historia de los pases en el mundo del fútbol, al Real Madrid ( tuvo que terciar con Barcelona) Fue ahí en donde se convirtió en el primer gran icono mundial de este deporte. Apodado "La saeta rubia", gracias a su resistencia, su versatilidad táctica y su precisión a la hora de marcar goles.

Fue un agradecido a la pelota, a tal punto de erigirle un monumento en la puerta de su casa con el mensaje 'Gracias, vieja.

Trabajaba, venía atrás, corría, gambeteaba, iba arriba, cabeceaba... Adelante y atrás, adelante y atrás. El jugador más completo que yo he visto". Esa habilidad para abarcar todo el campo fue la que llevó al diario L'Equipe a bautizarle como L'Omnipresent. "Es que ese apodo es fiel reflejo de lo que era. Corría los 90 minutos. Tenía una velocidad endiablada (en su primera época en River se ganó el apodo de La Saeta Rubia por esa rapidez), una gran técnica y era muy resistente. Él no huía de los rivales, los encaraba, se marchaba de ellos, llegaba al área y le pegaba . Nosotros le entregábamos la carta, como solíamos decir, y él hacía el resto. Lo hacía todo en velocidad. Pero no en velocidad corta, como tal vez Messi, sino en larga. Arrancaba atrás y hacía todo en velocidad hasta llegar al área", rememoró Enrique Pérez, Pachín , que compartió vestuario con el mito en el Madrid de 1959 a 1964.

Su historia , que lo liga a Maradona, Platini, Puskas, Pedernera, Ronado y Messi, todos grandes en sus épocas , tuvo la particularidad de poseer el carácter competitivo de un ganador y la seducción de un líder, Di Stéfano fue un revolucionario y la línea divisoria en la historia del Real Madrid. Llegó a un fútbol donde cada jugador estaba atado a una posición, circunscripto a una tarea y decidió influir en todo el campo.

Con admiración el español Luis Suárez, único Balón de Oro nacido en España y que fuera su rival con el Barça y el Inter de Milán (también compañero en la Selección) y fue más allá. Para él, : "Alfredo está por encima de todos. No hay duda. Si un jugador tiene nueve o diez facetas, él a lo mejor no era un diez en ninguna pero sí un nueve y medio.

Sandro Mazzola, , otro histórico rival, lo entronizó como "El Dios del fútbol. Para mí lo era. Le tenía una admiración increíble. Antes de jugar la final de 1964, en el túnel de vestuarios lo vi y me quedé embobado. Me parecía que medía dos metros y era apenas más alto que yo. Me vio Luis Suárez, me tocó la espalda y me dijo: 'Los demás nos vamos a jugar una final, tú quédate mirando a Alfredo'. Jugaba como mi padre. Mi padre llevaba el 10, él el 9, pero daba igual, no era 9, era todo. Un genio".

Revolucionario, genio y  super héroe de la pelota, lo cierto que previo a la televisión color, Internet y las redes sociales, Di Stéfano marcó una huella indeleble que queda omnipresente, tal como tituló AS en el homenaje al Real Madrid.

Fuente:
Di Stéfano, l'omnipresent, As ( España )24 de Abril de 2017.

Haawkey, Ian, Di Stéfano, Roca Editorial, Buenos Aires, 2017

http://www.megustaleer.com.ar/autor/ian-hawkey/0000044207


sábado, 29 de julio de 2017

ES POSIBLE VIVIR JUNTOS A PARTIR DE UN RECONOCIMIENTO POSITIVO DE LA DIFERENCIA, REPLANTEANDO LOS PRINCIPIOS DE LA DEMOCRACIA POR FUERA DE VOLUNTARISMOS INGENUOS

¿Podemos construir una vida en sociedad que no niegue las identidades de las minorías? En este libro, el sociólogo francés François Dubet –que es uno de los pioneros en el análisis de estos problemas– toma testimonios de primera mano, describe brillantemente los complejos mecanismos de la representación política, pública y mediática de los discriminados, y propone una igualdad social que no resigne las diferencias
"Lo que nos une cómo vivir juntos a partir de un reconocimiento positivo de la diferencia ( Siglo XXI editores),  lejos de ser un libro de auto- ayuda o planteos simplistas, propone con evidencias científicas  una posible resolución a la imposibilidad que revelan las  estrategias utilizadas por los gobiernos para enfrentar la xenofobia, el racismo, la estigmatización de los pobres o los diferentes. Ni las políticas públicas que sostienen una discriminación positiva (como igualdad “en los papeles” que nunca llega a ser efectiva) ni una corrección política multiculturalista pueden mejorar la vida de quienes ven condenada su identidad misma", enfatiza.

Reconoce Dubet la existencia hasta el momento de obstáculos iinsalvables , la corrección política declama proteger a las mujeres bajo “techo de cristal” que nunca se rompe, que la población negra estadounidense obtenga cupos laborales en cargos jerárquicos,  pero siempre se encuentran hostigadas por las fuerzas de seguridad, las minorías sexuales obtienen casi plenos derechos formales mientras deben soportar –en países del Primer o del Tercer Mundo– enormes manifestaciones contra el casamiento igualitario, y los jóvenes pobres y los migrantes, vistos como amenaza, no logran cambios efectivos en su acceso a educación, trabajo y educación dignos.

La alternativa sólo puede consistir en replantear los principios de la democracia. Por fuera de cualquier voluntarismo ingenuo, Dubet comprueba que la afirmación democrática de lo que tenemos en común allana el camino para que construyamos identidades inclusivas, afianzando una historia en común que nos permita vivir juntos.

Fuente :Dubet , Francois :" Lo que nos une, cómo vivir juntos a partir de un reconocimiento positivo de la diferencia", Siglo XXI editores , Buenos Aires 2017
http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-744-8

PREFERIMOS NO VER LA INSEGURIDAD , NOS DEJAMOS LLEVAR POR OPORTUNISMOS Y FUEGOS DE ARTIFICIO QUE PRESERVAN EL STATUS QUO Y LOS NEGOCIOS

Si la inseguridad es el fantasma –o el hecho– más temido, y constantemente acapara la atención de los medios, ¿cómo podríamos no verla?, plantea el politólogo Marcelo Sain en "por qué preferimos no ver la inseguridad(aunque digamos lo contrario)", publicado por Siglo XXI editores.

Como experto en la materia Sain sostiene que esa extrema visibilidad es engañosa y que la cuestión está mal planteada por los gobernantes (tanto progresistas como conservadores), los periodistas especializados y la academia, derivando el mal planteo en repetición de lugares comunes y mitos inútiles.

"Si bien existe consenso extendido sobre la complicidad de la policía con el crimen organizado, nos dejamos llevar por los oportunistas que claman por más uniformados, patrulleros, motos, helicópteros, videocámaras y armamento letal, cuando no por una reforma de las normas penales", asegura.

En contra de ellos, observa Sain " Los políticos como la sociedad civil saben que sólo se trata de fuegos de artificio que preservan el status quo y los negocios y que, a lo sumo, tranquilizan por un rato"

Sistematizando información sobre casos de violencia o denuncias resonantes, Sain va más allá de la crónica policial y traza un panorama preciso y claro del problema. Interroga la evidencia que aportan los expedientes judiciales a partir de hipótesis implacables.

Concluye , con razón que los fuegos de artificio conllevan a que no exista en Argentina un emprendimiento criminal de cierta envergadura que no cuente con el aval de la policía y con la decisión política de delegar en esa institución la gestión de la inseguridad.

Por efecto, se produce un doble pacto : delincuentes y policías en función de la recaudación, policías y gobernantes en pos de una gobernabilidad tranquila–, el Estado regula el delito, integrando una verdadera asociación ilícita que no sólo libera zonas sino que apoya a ciertas bandas en detrimento de otras, eliminando competidores, sembrando pistas falsas y desviando investigaciones, condicionando a jueces y fiscales", subraya Sain ex funcionario de los gobiernos de De la Rúa, Duhalde, Kirchner y en las gestiones de Ruckuauf y Solá en la Provincia de Buenos Aires.

Sin tecnicismos y con enorme solvencia narrativa y conceptual, Por qué preferimos no ver la inseguridad (aunque digamos lo contrario) llega al fondo de un tema que parece omnipresente pero que se encuentra extrañamente soterrado. Y propone vías realistas y factibles para desarmar los circuitos de estatalidad ilegal que hoy prosperan, a fin de que el crimen, en el mejor de los casos, se “privatice” y se fragmente.

Fuente: Sain, Marcelo: ¿por qué preferimos no ver la inseguridad?(aunque digamos lo contrario), Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2017.
http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-743-1

jueves, 27 de julio de 2017

EL EXILIO DE PERÓN,¿QUÉ ESTRATEGIAS TEJIÓ PARA VOLVER AL PODER? ,¿CÓMO LOGRÓ RECUPERAR SU GRAVITACIÓN, ¿CÓMO INFLUYERON SUS IDEAS EN LAS TRANSFORMACIONES EN LATINOAMÉRICA Y EL MUNDO?

Las preguntas que realiza el investigador Juan Carlos Chiaramonte, si bien son recurrentes encierran el enigma, secreto o virtud para responder al interrogante cómo es posible qué a más de setenta años de su entronación como líder, con dieciocho fuera del país y a más de cuarenta años de su muerte, su figura siga siendo invocada permanentemente por el ciudadano común ( el pueblo), los políticos que de forma genuina o no y discutida casi sin matices. 

En " El exilio de Perón" ( Sudamericana) , Chiaramonte toma seis estudios historiográficos sobre el exilio de Juan Domingo Perón (1955 y 1973) basados en la documentación del archivo de la Hoover Institution sobre el período, que permiten comprender la gravitación del líder justicialista en la vida política nacional durante los dieciocho años que pasó fuera del país antes de su retorno y tercera presidencia.

Desde su aparición en la escena pública a mediados de la década de 1940, y durante casi treinta años, Juan Domingo Perón ejerció una influencia dominante en la Argentina. Fundador de un movimiento político heterogéneo, Perón construyó un régimen que perduró entre 1946 y 1955. A partir de su derrocamiento, y a lo largo de dieciocho años, el ex presidente desarrolló diversas estrategias que le permitieron recuperar su gravitación en la compleja e inestable dinámica política de la Argentina. De regreso al país y por un breve período de nueve meses, hasta su fallecimiento, ocupó por tercera vez la presidencia de la república. A más de cuarenta años de su muerte, el movimiento por él fundado sigue teniendo una influencia predominante en la nación.

¿Cómo fue posible que un líder que había construido un régimen político que parecía inconmovible fuera derrocado en 1955 y lograra retornar al país casi dos décadas después y ser electo presidente por tercera vez? ¿Cuáles fueron las estrategias que Perón tejió laboriosamente para volver al poder? ¿Cuál fue su actitud hacia la resistencia organizada por los civiles y militares peronistas entre 1955 y 1958? ¿Cómo fueron los vínculos entre el líder justicialista, los sindicalistas y los políticos que reivindicaban su nombre? ¿Qué cambios se produjeron en sus relaciones con los intelectuales y cuáles fueron sus derivaciones en la “ideología” peronista? ¿Cómo analizaba Perón los dilemas económicos y políticos que enfrentaba la Argentina durante esas décadas? ¿Qué influencia tuvieron sobre sus ideas las transformaciones del escenario latinoamericano e internacional durante esos años?

Sobre la base de los documentos que pertenecieron al ex presidente argentino (correspondencia con políticos, sindicalistas e intelectuales; documentos preparados por el propio Perón o por sus partidarios; informes sobre diversos aspectos de la realidad argentina de la época; entrevistas y publicaciones realizadas por periódicos y revistas, entre otros), los trabajos aquí reunidos buscan dar respuestas a esos interrogantes.

 Este libro fue concebido como resultado de una conferencia (Hoover Archives Workshop on “Perón in Exile”) organizada por Herbert S. Klein con la colaboración de José Carlos Chiaramonte, en febrero de 2015, en la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos), con el patrocinio de la Hoover Institution y del Center for Latin American Studies, integrantes ambos de la misma universidad. El encuentro permitió a los participantes discutir importantes cuestiones relativas al estudio histórico del peronismo.

Una parte importante de los documentos relativos a Juan Domingo Perón existentes en este archivo fue adquirida a un intermediario argentino en 1989. Aquel primer grupo de cartas se incrementó con nuevas colecciones de correspondencia y otros documentos que se incorporaron de manera sucesiva en 1993, 1994 y 2001. En conjunto, la colección consta de doce cajas de archivo, algunas de las cuales contienen gran cantidad de información valiosa sobre Perón, en especial papeles y fotografías de sus años en el exilio. Sin embargo, el cuerpo más relevante de la colección está compuesto por correspondencia entre Perón y sus partidarios, principalmente del período en que residió en Madrid. También pueden encontrarse borradores de informes de coyuntura que él escribía sobre el movimiento peronista o los problemas internacionales. Entre sus corresponsales podemos ubicar a muchas de las figuras destacadas del peronismo, tanto dirigentes políticos como sindicalistas, en la Argentina o en el exilio.

Una parte importante de la correspondencia consiste en cartas intercambiadas entre Perón y Pablo Vicente, un ex oficial del Ejército Argentino exiliado en Montevideo, quien actuaba como intermediario del correo enviado a Perón por sus partidarios en la Argentina. Esas cartas de distintos remitentes peronistas han sido dejadas tal como estaban en su organización original.

Fuente: Chiaramonte , J.C, "El exilio de Perón, los papeles del Archivo Hoover, Sudamericana, Buenos Aires, 2017


CUANDO EN LA SOCIEDAD SE GENERALIZA LA CORRUPCIÓN Y EL INCUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS, LA CONVIVENCIA SE VUELVE MÁS AZAROZA

  En Abril de 2012, el economista Carlos Rapaport , criticaba la situación judicial argentina y la falta de voluntad o impericia  para castigar los hechos de corrupción . En pocas palabras sintetizaba su visión:  "No hay progreso posible sin seguridad jurídica".

  Añadiendo que la corrupción no era un hecho aislado, ni apenas visibles, por el contrario corroía los cimientos de la democracia que estaba presta a cumplir treinta años ininterrumpidos :"Cuando en la sociedad se generaliza la corrupción y el incumplimiento de las normas la convivencia se vuelve más azarosa.

  Citando a Carlos Nino , un reconocido jurista argentino fallecido en 1993 y que formara parte del comité para la consolidación de la democracia, asesorando a Raúl Alfonsín en la reconstrucción de una Argentina en la transición democrática, sostenía que Argentina era un país que vivía "Al Margen de la Ley".

  Nino junto a destacados hombres intentó diseñar  la  reconstitución de un país donde, legitimado por el Acta del Proceso de Reorganización nacional que había reemplazado a la Constitución Nacional
(cuya autoridad los militares desconocieron) desaparecieron treinta mil personas, se exilió una parte importante de intelectuales, artistas y otros componentes de la sociedad que habitan sido puestos en listas negras, prohibidos por "osar" a opinar o figurar en la agenda de un opositor o haber expresado palabras "inconvenientes " para el gobierno militar, un importante jurista argentino escribió “Un país al margen de la ley”. 

   El subtitulo del libro expresa el sentido de su indagación, decía Rapaport: “Estudio de la anomia como componente del subdesarrollo argentino”, retoma un tema clásico de la filosofía política : el de la imposible convivencia virtuosa cuando en la sociedad se generaliza la corrupción , la avivada y el incumplimiento de la ley.

  A pesar de los anhelos vividos con el retorno democrático y en especial a partir de los 90, Rapaport lamentaba :" Pasó el tiempo y el “fantasma” de la seguridad jurídica no se convierte en realidad efectiva".

  Enfatizaba su dolor, resaltando :" Un país que vive al margen de la ley paga altos costo", recalcando que el dolor se ahondaba al observar "cómo la sociedad naturaliza la transgresión, tal como naturalizaba la muerte en los años de plomo" .Rapaport que fuera perseguido durante la dictadura, veía en ambos momentos una continuidad en tanto no se asumían las responsabilidades se justificaba con la maldita y célebre frase " Por algo será " o " Algo habrán hecho", por lo tanto era natural que suceda/ sucediera.

  Cuestionaba a los falsos números que solía citar la presidenta exagerando el "milagro argentino" ...."Sabemos que, con cifras mentirosas, ni el crecimiento es tan crecimiento, ni la inclusión es tan inclusión. Pero naturalizamos la mentira.

  Sin asombrarse , pero nuevamente  apenado por la situación ( tan similar a lo que acaece hoy), manifestaba :" Perdemos el sentido del espanto, frente a dirigentes que perdieron la vergüenza".

  Enumeraba la complicidad en vastos sectores de la sociedad en la corrupción:" Empresarios se dejan extorsionar por temor a la AFIP, porque ellos mismos son esclavos de su propio incumplimiento fiscal. Y más de uno prefiere contrabandear o corromper, antes que enfrentar a otro triste funcionario que dice a quien quiera escuchar: “al amigo todo, al enemigo: la ley”. Las empresas extranjeras funcionan igual: se adaptan. Si para vender informática al Banco Nación, hay que corromper, corrompen, si para que funcione Skanska hay que truchar facturas, truchan, y si para seguir operando en el país, Repsol debe aceptar a un “especialista en mercados regulados”, lo hace.

  Son las reglas del juego. O más bien, es la falta de reglas del juego . Es la arbitrariedad del poder. Lo que los argentinos no queremos ver es de esta forma habilitamos a las multinacionales de la droga y de la trata.

  Proponía dejar de mirar para otro lado para avanzar hacia una seguridad jurídica mientras políticos y  adalides continúan declamando que hay que terminar  de una vez por todas con... , prometiendo el retorno a la "égida de la ley ", sin que en los hechos lo concreten, por el contrario , siguen haciéndolo.

  "Es la sociedad la que debe abandonar su propia complacencia y enfrentar la verdad: no hay progreso posible sin seguridad jurídica . Tenemos las bases morales de una sociedad que retrocede … y estamos retrocediendo aunque la santa soja nos llene de dólares.

   Finalmente, recordaba  al  Perón  de los 70 "cuando ya viejo , y de vuelta de sus propias transgresiones", les decía a los montoneros: “el que roba es un ladrón, y el que mata es un asesino” … y el que miente es un mentiroso. “Para ser libres hay que ser esclavos de la ley”.

Fuente:
Luis Rappoport. "Un país que vive al margen de la ley paga altos costos", Clarín , 24 de Abril de 2012.

miércoles, 26 de julio de 2017

LAS MEMORIAS SON PIEZAS VITALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN HORIZONTE DEMOCRÁTICO

  Lejos de ser un objeto inerte, clausurado, distante de nuestra experiencia, el pasado vuelve una y otra vez sobre el modo en que vivimos el presente y proyectamos el futuro. Las sociedades, especialmente aquellas que han atravesado extendidos procesos de violencia política, reescriben los sentidos de ese pasado mediante la memoria: aquello que eligen recordar, honrar en monumentos, y también olvidar. Pero la memoria social nunca es única, acabada y definitiva. Por el contrario, palabras y silencios son disputados en la coyuntura de los debates políticos e ideológicos de su época.   Por eso, las memorias,siempre en plural, tienen historia, plantea la socióloga Elizabeth Jelin en "La lucha por el pasado cómo construimos la memoria social" , publicado por Siglo XXI Editores.

  Centrado en la experiencia argentina desde los años setenta del siglo XX, pero atendiendo al contexto del Cono Sur y a procesos similares en el mundo, este libro cuenta al menos tres historias de temporalidades diversas, pero entrelazadas. En primer lugar, la de los procesos sociales y políticos involucrados en la construcción de las memorias del pasado reciente. En la Argentina, los movimientos de derechos humanos fueron protagonistas fundamentales de esa elaboración colectiva.   La lucha por el pasado repasa su historia y la de otros actores y sus tensiones, así como la de los modos de narrar y de institucionalizar los hechos. Pero cuenta también la historia de un campo de investigación, la trama en la que se forjaron y reelaboraron ideas y discursos y, al hacerlo, relata con lucidez el recorrido intelectual y subjetivo de la propia autora.

  Así, estas páginas integran el conocimiento documental y el rigor analítico de la investigadora con el compromiso cívico-político de quien ha participado de manera activa y crítica en la configuración de estos debates. En esta obra personalísima, Elizabeth Jelin, pionera y faro de los estudios sobre memoria, derechos humanos y política, vuelca el resultado de una extensa y prolífica reflexión sobre las memorias, esas piezas vitales en la construcción de un horizonte democrático.

Fuente: Jelin, Elizabeth : "La lucha por el pasado, cómo construimos la memoria social", Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2017

domingo, 23 de julio de 2017

PARA LOGRAR UNA BUENA EDUCACIÓN ES FUNDAMENTAL BRINDARLES A LOS CHICOS HERRAMIENTAS Y GENERARLES EMPATÍA,SENSIBILIDAD Y RESILENCIA

¿Por qué ya no son tan importantes los libros de texto? ¿Por qué hay que relativizar la importancia de los deberes? ¿Por qué se debe educar en empatía? ¿Por qué la educación debe estar por encima de todos los gobiernos?, indaga y responde en "La nueva educación,los retos y desafíos de un maestro de hoy" ( Plaza & Janes), César Bona, conocido como el mejor maestro de España.

 Bona, de 45 años , enfatiza como clave para una buena y efectiva educación : la empatía. De este modo, ha desarrollado su capacidad para conectarse con los alumnos y detectar lo que les falta y lo que puede motivarlos. Así ha sido en todos los colegios en los que ha ejercido la enseñanza: desde una clase con niños de diez años que no sabían leer, hasta un colegio rural de seis estudiantes con problemas de cohesión en el aula.

  Con una lectura humana del niño , alejado de la bancarización educativa que también criticaba Paulo Freire , subraya "Cada niño es un universo. Todos son extraordinarios y no basta con llenarles la cabeza de datos, sino que hay que facilitarles herramientas como conocimiento, empatía, sensibilidad y resiliencia para que puedan salir fortalecidos de las situaciones adversas. Deben saber que si se proponen algo y luchan por ello, pueden conseguirlo, y que de ellos depende que el mundo sea un lugar mejor".

César Bona, uno de los cincuenta mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores, aclara en este libro que ser maestro no es acomodar a los alumnos a los planes de estudio: todo educador debe adaptarse al motor imparable y entusiasta de un niño. Hay que motivarlos, estimular su creatividad y aguijonear su curiosidad; porque ellos no son sólo los adultos del mañana: son habitantes del presente.

En primera persona, César Bona relata anécdotas,cuenta los momentos clave en su vida que lo convirtieron en el maestro que es en la actualidad, y nos muestra que la metodología de enseñanza más efectiva consiste en involucrarse con los alumnos. Porque el educador es un ser privilegiado que puede impartir y compartir sus conocimientos en tribu.

Su visión la volcó en su actividad profesional, rompiendo los esquemas tradicionales, acercándose al alumno. En un colegio combatió el ausentismo escolar recibiendo clases de flamenco (impartidas por sus alumnos) y el analfabetismo con una obra de teatro. En un segundo, filmó un corto de cine mudo con los niños, poniendo como protagonistas a los que no se dirigían la palabra (esta experiencia ganó un premio del Ministerio de Educación español, y el corto se llevó un galardón en un festival de cine de la India).

Además de la creatividad, también quiere que los escolares desarrollen el espíritu crítico y sepan plantear alternativas. Junto a sus alumnos creó El Cuarto Hocico, una ONG protectora de animales virtual premiada por la célebre antropóloga Jane Goodall, que desde entonces pone a César como ejemplo de pedagogo fuera de serie. Gracias a este proyecto, César Bona recibió un nuevo premio del Ministerio de Educación español por estimular la creatividad. Todas estas iniciativas, entre muchas otras, lo han con-vertido en un referente sobre educación. Ha participado en el Congreso Mundial por los Derechos de la Infancia, celebrado en México, y optó al Global Teacher Prize, un galardón equivalente al Premio Nobel de los profesores, en el que César se ha contado entre los cincuenta finalistas.

Entre otras críticas positivas recibidas por Bona, se encuentra la antropóloga Jane Goodall, otra de las científicas revolucionarias y cuyo trabajo ha reflejado el cine en "Gorilas en la Nieblas:" "César está abriendo nuevos horizontes para los niños. Está creando líderes del futuro, animándolos a tomar las riendas para emprender acciones y cambiar actitudes -y prácticas- en sus sociedades.»

Fuente: Bona, César, "La nueva educación, los retos y desafíos de un maestro de hoy", Plaza & Janes, Buenos Aires, 2017.http://www.megustaleer.com.ar/libro/la-nueva-educacion/AR30246.

sábado, 22 de julio de 2017

JUAN MARTÍN DEL POTRO CUANDO EMPUÑA LA RAQUETA PASA DEL JEKYLL A MR. HYDE SIN ESCALAS CON SU DERECHA INTIMIDA RIVALES Y ENAMORA AL PÚBLICO

“El Flaco, Martín, Delpo, llámenlo como quieran, se convirtió en el gran maestro que nos faltaba desde hacía mucho tiempo.Fue Maradona contra los ingleses. Por eso le voy a estar agradecido de por vida”, aseguró categóricamente Diego Maradona al determinar su sensación sobre Juan Martín del Potro en“El Milagro Del Potro (Ediciones B) de reciente salida.

"El Milagro Del Potro", cuenta la historia de uno de los más grandes tenistas de la Argentina que se ganó un lugar en la mesa de las leyendas. Y cuenta también qué hay detrás del milagro de su regreso con gloria. Es que después de su más larga y dolorosa impasse por tres cirugías en quince meses, Delpo salió a la cancha, se llevó su segunda medalla olímpica y fue uno de los héroes de la soñada Copa Davis, hecha realidad en 2016 para el equipo nacional”, señala el periodista Sebastián Torok, su autor.

  Un periodista inglés lo definió como un gigante gentil. Delpo tiene la sensibilidad para consolar a una ball girl que recibió un pelotazo, detenerse en pleno juego a contemplar una mariposa, acompañar a un pequeño fan en sus últimos días de vida. Pero cuando empuña la raqueta pasa de Jekyll a Hyde sin escalas: con su latigazo de derecha intimida a los rivales y enamora al público, dice Torok para luego como casi un hincha más , enfatizar :Juan Martín del Potro volvió. ¡Y cómo!.

  Los  trece capítulos de “El Milagro Del Potro” cuentan con casi 70 entrevistados; se trata de una biografía desde sus orígenes, emociones, temores y un análisis en profundidad a partir de la recuperación de película que tuvo el tandilense.

  Además de Maradona que escribió especialmente una carta para el libro, hay un capítulo en donde el autor, Sebastián Torok, explica por qué Del Potro se ganó un lugar entre los más grandes representantes del deporte nacional. En ese espacio, también hablan, en exclusiva Gabriela Sabatini, Manu Ginóbili, Hugo Porta y Roberto De Vicenzo, entrevistado antes de su fallecimiento.

  A ellos se suman Ricardo Darín, Martín Palermo, Rolando Schiavi, su formador tenístico Marcelo Negro Gómez, Ignacio Menchón, Eduardo Infantino y los más calificados periodistas extranjeros.

  Sobresalen dos testimonios: los de Franco Davín y Martiniano Orazi, que durante casi ocho años trabajaron junto con Del Potro, que durante mucho tiempo esquivaron a a la prensa, pero finalmente se rindieron y confesaron en el libro detalles desconocidos.

  Los momentos de depresión a partir de las cirugías están precisamente contados en “El Milagro Del Potro”. Se conoce, por primera vez, cómo trabaja el Dr. Richard Berger, el cirujano que lo operó en Estados Unidos. Se habla, además, en profundidad sobre sus orígenes, con la palabra de sus ex compañeros de fútbol del club Independiente y los docentes del colegio San José.

  De la misma manera, Torok cuenta en el libro, como fue creciendo la relación entre Delpo y Roger Federer, a partir de los consejos que el ex número 1 del mundo le dio para mejorar. La intimidad de los torneos y los procedimientos de entrenamiento serán también narrados en parte de las 300 páginas de la publicación.

  Como punto culminante, "El Milagro Del Potro" , recuerda una historia muy fuerte y emotiva. La gran relación de Del Potro con Agus Acosta, el niño fanático de Santamarina, fallecido en mayo de 2014 por una severa enfermedad. Torok visitó a sus padres y relató, con respeto y mucho cuidado, el fuerte vínculo que se generó entre el niño y el deportista.

  Depresión, lesiones, superación personal y gloria, son parte de “El milagro Del Potro”, un gigante venido de Tandil que aspira a terminar de conquistar las metas y seguir superando los obstáculos.

Fuentes
Torok, Sebastián: “El Milagro Del Potro”, Ediciones B, Buenos Aires, 2017.
http://www.edicionesb-argentina.com/libro/el-milagro-del-potro/

El Milagro Del Potro”, el libro que cuenta, en profundidad, la historia del tenista tandilense, La Voz de Tandil, 27 de Mayo de 2017.

miércoles, 19 de julio de 2017

EL PERONISMO , CON SU PASIÓN DESCAMISADA Y ENCANTO PLEBEYO OMITIÓ PRACTICAS OSCURAS , REPRESIONES Y PLANES QUE QUEDARON SUJETOS A LOS INTERESES DEL PARTIDO GOBERNANTE , INSTALANDO SU VERDAD CON UN LENGUAJE PROPIO

En la memoria de sus beneficiados o una historia cuasi oficial el peronismo quedó ligado al a la "invención de los derechos sociales" y la "dignidads de los trabajadores. " El valor del peronismo fue su contenido social, su esencia popular, mito que el 17 de octubre expresó con cierta rebeldía de origen, que luego se perdió y derivó en obsecuencia", sostienen Hugo Gambini y Ariel Kocik autores de "Crímenes y Mentiras, las prácticas oscuras de Perón" publicado por Sudamericana.

  "Los crímenes y mentiras son aquellos hechos oscuros que por diferentes razones , sus militantes pretenden ocultar". Según los investigadores :" El peronismo pudo representar, al mismo tiempo, la avanzada revolucionaria y su contención implacable. Convocó a personajes como el sindicalista Cipriano Reyes, uno de los ideólogos del 17 de Octubre y el verdugo Jorge Osinde, aliado de López Rega, miembro de la derecha y uno de los responsables de la Masacre de Ezeiza ante la frustrada vuelta definitiva de "El General". Convergieron el idealista y el gendarme, la rebeldía y la delación.


  En una contradicción flagrante , Perón pudo "combatir el capital y pedirle angustiosamente auxilio. Pretender que el país se convirtiera en una potencia latina, aunque la crisis apretara hacia adentro haciendo escasear el cereal que la Argentina ofrecía al exterior. En su seno fue posible festejar el golpe militar de 1966 y luego declararse su víctima. Suena extraño, pero bajo el mismo escudo político se pudo ser la víctima desaparecida y el propio represor en sombras, muchas veces a sabiendas de quién era quién" añaden.

Héctor Cámpora no podía ignorar en 1973 quiénes eran los responsables de la represión a los jóvenes peronistas. Y no los denunció, acaso porque recordaba que el deber de un peronista era ser leal al jefe (sobre la base de esta lealtad los mediría el pueblo), según le confesó a uno de los autores de este libro.

Gambini y Kocik contraponen la llamada resistencia peronista a la Revolución Libertadora que derrocó a Perón ( sin olvidar las bombas del 16 de Junio de 1955 y la deposición de quien manejó los hilos de la Argentina durante 30 años, desde la presidencia o desde el exilio, él siempre mandó) , se oculta prolijamente que le pusieron bombas con igual o mayor esmero y cantidad al doctor Arturo Frondizi que al general Pedro Aramburu, mientras el líder del movimiento se refugiaba con dictadores como Rafael Trujillo y Francisco Franco, a cuyos países peregrinaban sus acólitos para pedir instrucciones.

Recuerda el libro que La doctrina nacional convertida en ley en 1952, y de los documentos del partido y del gobierno posibilitaron a Perón intervenir provincias, sindicatos y universidades, así como, más tarde, desde el exilio, autorizar o desautorizar a sus intérpretes, que podían ser designados o borrados de un plumazo. Así el premio Nobel Bernardo Houssay fue prohibido por el peronismo al igual que Juan Carlos Agulla, referente de la sociología argentina.

  La misma suerte corrieron Libertad Lamarque ,compañera y rival de Evita debido a su gran popularidad como diva nacional; Niní Marshall, una de las actrices de mayor aceptación en las capas más bajas de la sociedad como así el sindicalista José Vandor, que intentó hacer un sindicalismo sin Perón y terminó asesinado luego de repetidas amenazas considerándolo "traidor".

  En Crímenes y mentiras, salen a la luz eventos omitidos , por ejemplo en el último gobierno de Perón, que posee la característica inédita de haber matado a muchos de sus propios votantes. Se supone que para entonces Perón ya era un “león herbívoro” convencido de viejos errores, que ahora abrazaba a adversarios como Ricardo Balbín. Lo cierto es que detrás de esa imagen se ocultaba el accionar criminal de la Triple A, suficientemente conocido, a diferencia del más olvidado aparato represivo montado por Perón entre 1946 y 1955. Aquella organización tuvo grupos que cumplían funciones parecidas a las de los escuadrones de López Rega en 1973, como en 1946 los verdugos al mando del comandante Guillermo Solveyra Casares, primer jefe de represión ilegal del peronismo, que llegó a conocer al jefe de la CIA, mayor Campbell, mientras cumplía su rol de gendarme contra el comunismo.

  La economía y los planes militares quedaban sujetos a los intereses del partido gobernante: un objetivo ambicioso y totalizante. Según Perón, lo lograba persuadiendo, pero para persuadir siempre necesitó de la policía, su aliada más confiable. Recordemos que la Policía Federal fue creada bajo el régimen militar de 1943, cuando él ya tenía el poder.

  Las justificaciones de los excesos suelen ser vagas: “Antes nadie había hecho algo por el pueblo”; “El pueblo está con Perón”. La invocación a la popularidad, a ser la mitad más uno como un bien en sí mismo, es carismática, pero omite que las peores dictaduras del siglo XX contaron con mayorías fervorosas. El fascismo y el nazismo llegaron al poder por los votos.

  En cuanto a la verdad, Perón nunca consideró que tuviera que rendir cuentas estrictas sobre ella, ya que la propaganda era más importante.
  
Hasta la actualidad, en documentales de televisión, museos y universidades, se citan erróneamente el lugar de su nacimiento, el número de obras de su gobierno, la diferencia real entre precios y salarios, la “creación” de organismos que ya existían, el carácter de la política inmigratoria (sin mencionar la ley de residencia y las deportaciones), el nombre de los que “hicieron” el 17 de octubre, el número de víctimas fatales de la policía peronista en el ciclo 1943-1955 o la supuesta política siderúrgica vital para la industria. Se trata solo de algunos ejemplos, pero son muchas las inexactitudes que se basan en la palabra cambiante de Perón o en su propaganda, que incluye la prensa y las fuentes estatales controladas (se mentía, por ejemplo, en el índice de casos de poliomielitis, y el choque con la realidad impresionó a la opinión pública en 1956, durante una epidemia).


En el orden del ocultamiento, hasta hoy se ejercita el olvido de los miles de torturados que hubo bajo los dos primeros gobiernos peronistas, en un tiempo en que muy pocos levantaban la bandera de la lucha contra la tortura, como la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, cuya sede fue asaltada y sufrió un incendio en 1949 —cuyas llamas consumieron denuncias de atropellos policiales—, mientras se aprobaba la constitución peronista. En una larga cadena de distorsiones, hoy en la educación superior, y en nombre de los derechos humanos, hay quienes afirman que personajes como Roberto Pettinato, ex jefe penal peronista, o Adolfo Marsillac, ex jefe de la policía bonaerense, fueron ejemplos, cuando ambos eran promotores de la tortura.

  En todo caso, el peronismo instaló su verdad con un lenguaje propio, independiente de los hechos que la contradecían, para los cuales había muy pocos canales de difusión. Si un diputado valiente decía que había visto a un sindicalista torturado, Perón le respondía que veía mal. Si los gobiernos de otros países no comprendían sus intentos por exportar la doctrina peronista, la culpa era del colonialismo, que no se podía desmontar de un día para el otro. Si pese a la propaganda obrerista y social del régimen, con la imagen salvadora de Evita, había regueros de miseria entre el puente La Noria y el puente Alsina o en la Villa Maldonado, la prensa no tenía por qué registrarlos en fotos o agregarlos en artículos donde los barrios modelo tenían difusión.

  Lo cierto es, como sintetizan Gambini y Kocik la pasión encendida,la pasión descamisada y el encanto plebeyo despertados por el peronismo instaló su verdad con un lenguaje propio, independiente de los hechos que la contradecían y que ha rodeado al movimiento popular y bastó para derrotar los mejores argumentos de los adversarios, como aquel que convocaba a la defensa de los derechos humanos de los presos políticos, algo que los diputados peronistas rehuyeron aunque las víctimas fueran trabajadores de sus propios gremios.


Fuente: Gambini, H. y Kocik, A." Crímenes y mentiras, las prácticas oscuras de Perón", Sudamericana, Buenos Aires, 2017.


lunes, 17 de julio de 2017

EL PERIODISMO MILITANTE ES LA ANTÍTESIS, DE LO QUE SOY , ELLOS TIENEN RESPUESTA Y LAS APLICAN; YO EN CAMBIO, PREGUNTO, CUESTIONO, DESOBEDEZCO ( JORGE LANATA, 40 AÑOS DE PERIODISMO)

Jorge Lanata, convertido el periodista político anti-K por excelencia, que con su lengua filosa  y su pluma desde Clarín o Canal 13 se ocupó de defenestrar todo lo hecho por la expresidenta argentina Cristina Kirchner, cumple cuarenta años de profesión. Desde aquellos comienzos poco recordados, pasando l por Página 12, un bastión en la lucha a favor de la democracia y en defensa del presidente Alfonsín y los derechos humanos, pasando por El Porteño  y su paso en falso en Crítica donde desde la dirección tuvo gestos poco éticos con los profesionales, aunque jamás dejó de buscar y encontrar la polémica.
Sus cuatro décadas en los medios, las sintetiza de manera crítica en su libro de reciente lanzamiento por parte de Editorial Sudamericana :" 56, Cuarenta años de periodismo y algo de vida personal",relata ( una palabra muy cercana a él, ya que fue uno de los propulsores de calificar de este modo a exaltación de logros de la "década ganada", tan cuestionada por él:" Soy periodista porque tengo preguntas. Si tuviera respuestas sería político, religioso o crítico". 
Atacando a la expresidenta y en su nombre al periodismo militante que desde 6,7 ,8 como emblema se ocuparon de alabar en forma a-crítica a los 12 años de kirchnerismo y atacar sin miramientos a sus opositores.. " El periodismo militante es la antítesis de lo que soy: ellos están llenos de respuestas y están dispuestos a aplicarlas". Lanata, en cambio se posiciona en la vereda de enfrente , en un crítico a ultranza: "Soy periodista porque no sé. Preguntar es un modo de desobedecer, de cuestionar. Al objeto o al sujeto que está ahí se le pregunta: ¿sos lo que decís?, ¿sos lo que mostrás?, ¿qué sos? Preguntar es cuestionar y cuestionar es conocer".
En " 56, Cuarenta años de periodismo y algo de vida personal", resume su visión del periodismo y su dolor porque el trabajo de campo esté en proceso de desaparición"  Cuando el periodista actual se dispone a salir de la redacción —un hecho poco común en tiempos del periodismo telefónico—, lo hace para ratificar una hipótesis propia: sus notas son una especie de teorema. Por eso la mayoría escribe las preguntas que formulará: esa es la mejor manera de eliminar el diálogo". 
Entiende Lanata que el diálogo debe ser fluido y desestructurado :" Las preguntas previstas se proponen ratificar una tesis: lo que el periodista cree que el entrevistado es, o quiere. Escribir y ordenar las preguntas es un antidiálogo; una entrevista es un juego de seducción en el que espero —y, de algún modo, propicio— que el entrevistado se equivoque y diga lo que no tenía previsto decir. El objetivo de la entrevista es conocer al entrevistado, no ratificar una tesis propia".
Finalmente, en un mirada que se ubica entre la apocalíptica y desprecio a la labor de los medios de comunicación a los que califica como "Pluralismo berreta de los medios.
Sin ser ajeno a esta lógica, observa que el periodismo  "Propone desde hace años una visión demasiado simple de los hechos: uno a favor, uno en contra".
La polarización llevada al extremo se observa también en los medios gráficos" Las columnas se publican juntas pero quienes las escriben no debaten entre sí.  "En los medios electrónicos el mismo esquema se vuelve una mueca: uno a favor, uno en contra, uno independiente y, por favor, todos cortos en un diálogo de sordos:" Dos monólogos unidos no hacen un diálogo", afirma Lanata. 
Ratifica Lanata su visión decadente, en un paralelo con la medicina asegura" Tampoco dos diagnósticos comienzan un tratamiento".
Por último, con su lengua filosa plasmada en el libro , hace periodismo de periodistas ( de los que él también es parte)" Repito hace años que no hay malas notas sino malos periodistas", no hay imaginación, no hay innovación, de todo se puede hacer una noticia, la cuestión es saber armarla.La ejemplifica " tenemos que poder hacer buena nota con el portero de la casa. El portero oculta a Shakespeare: amó, huyó, soñó, desesperó. Tenemos que poder sentirlo, y contarlo luego.
Fuente:
Lanata, Jorge:" 56Cuarenta años de periodismo y algo de vida personal", Sudamericana, Buenos Aires, 2017
http://www.megustaleer.com.ar/libro/56/AR28814/fragmento/

sábado, 15 de julio de 2017

HAY QUE AMNISTIAR A LAS MALAS PALABRAS E INTEGRARLAS AL LENGUAJE, SON IRREEMPLAZABLES POR SONORIDAD Y POR FUERZA ,NO HACERLO ES UN HIPOCRESÍA (ROBERTO " EL NEGRO" FONTANARROSA)

Lejos de ser un lingüista erudito y tampoco creerlo  Roberto Fontanarsa , de quien se cumplieron diez años de su partida, fue invitado a disertar en 2004 en el Congreso de la Lengua desarrollado en Rosario. Allí subrayó el peso de cada palabra y la importancia de no utilizar eufemismos con los cuales las palabras pierden valor.

Planteaba, el "Negro" que a través de sus cuentos expresó mucho de la cultura popular ( incluyendo obviamente al fútbol, indivisble en su ser, más aún cuando de Rosario Centarl se hablaba ."La pregunta es por qué son malas las malas palabras,¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a 
las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?.

Recalcaba la necesidad de su uso sin vueltas:" Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras... no es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.


Sus ponencia continuaba exaltando el uso de las llamadas "malas palabras" . "A veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: “Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo”. Y uno dice: “¡Qué cosa!”.

"Estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad? , enfatizaba , defendiendo una vez más a las malas palabras y en especial a que los jóvenes sean "mal hablados".En realidad defendía la libre expresión y la frescura :" Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece".

¿Por qué utilizarlas y no dar vueltas de manera innecesaria , adornando algo que debe decirse de manera llana y directa :"Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física", contestaba.

Fontanarrosa para cumplir con su objetivo, pasaba a la acción  y decía :"No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo. Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra “pelotudo”–que no sé si está en el Diccionario de Dudas- está en la letra “t”. Analicémoslo. 

Dirigiéndose a ciertos docentes que se pretenden pacatos , les explicaba :" Anoten las maestras. Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra “carajo”.Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir “caracho“, que es de una debilidad y de una hipocresía…

A  los medios de comunicación también les explicaba la necesidad citar textualmente las declaraciones de tal o cual persona :"Cuando algún periódico dice “El senador fulano de tal envió a la m… a su par”, la triste función de esos puntos suspensivos merecería también una discusión en este congreso.

Seguía ejemplificando en el Congreso de la Lengua de 2004 delante de académicos y estudiosos:" Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra ´mierda´ que también es irreemplazable, cuyo secreto está en la ´r´ que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva.

No era una cuestión de mala educación ni menos de grosería la postura de Fontanarrosa, el pragmatismo académico , lo traducía al lenguaje cotidiano :" Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar.

Fuente :Fragmentos de la ponencia del escritor, dibujante y humorista rosarino en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, llevado a cabo en noviembre de 2004 en Rosario, provincia de Santa Fe.


martes, 11 de julio de 2017

LOS BASTONAZOS INÚTILES DE LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS FUERON UN LLAMADO DE ATENCIÓN A LA SOCIEDAD ANTE EL AVASALLAMIENTO DE LA INSTITUCIONES Y LA BRUTALIDAD DE LA FUERZA DEL ESTADO QUE TRUNCÓ LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

  El 29 de julio de 1966, el gobierno surgido del golpe militar que había derrocado a Arturo Illia solo un mes y un día antes -encabezado por el Gral. Juan Carlos Onganía- sancionó el Decreto 16.912 que colocó a los rectores y decanos de las ocho universidades nacionales bajo disposición del Poder Ejecutivo y puso fin a una década de autonomía universitaria y de co-gobierno tripartito de profesores,graduados y estudiantes.

 El decreto escrito  y el traslado de la educación a  la tutela del Poder Ejecutivo, se concretó a la fuerza,  se tradujo en la " Noche de los Bastones Largos". De modo extremadamente violento, “a bastonazos inútiles”, como lo describe el investigador Pablo Buchbinder o parafraseándolos "bastonazos de inútiles".

Los bastonazos representan represión e incapacidad, no solo desidia o desinterés por la educación, sino una manera de entender el mundo, solo por las   armas o a los golpes, se hacía necesaria imponer un modelo, tal como fue una característica saliente en Argentina.

El Onganiato y la Revolución Argentina ( simbolizando el nacionalismo que conllevaba), fue el preludio del Proceso de Reorganización Nacional que encaramó a Videla a la presidencia en 1976. Se persiguió a opositores, se censuraron obras, se consideró “obsceno” que un hombre y una mujer se besaran en público, modalidades similares que profundizaría el último golpe de Estado diez años después.

Tomando las ideas de la  doctrina de Seguridad Nacional  los esfuerzos militares de las naciones occidentales debían orientarse a combatir enemigos situados internamente en cada sociedad. En la Argentina las universidades fueron vistas por amplios sectores castrenses como focos de concentración de estos enemigos. Algunos militares, incluso, afirmaban que eran ‘nidos de comunistas’”, cuenta Buchbinder.

  “Uno podría decir que las autoridades militares tenían dos objetivos
centrales respecto de la universidad: uno de ellos era la despolitización, especialmente del estudiantado, y el otro era limitar el crecimiento de la matrícula universitaria que había tenido un
incremento acelerado en los años anteriores. Finalmente no lograron ninguno de esos dos objetivos”, opina Buchbinder.

  De alguna manera, una expresión cabal de este fracaso es la participación activa de los estudiantes universitarios en el Cordobazo en 1969, que fue una rebelión que tuvo claramente un peso obrero, pero también una participación estudiantil
muy significativa”, sintetizó  Buchbinder.

  ¿Pensar, para qué?, opinar ¿ para qué?, ¿expresarse en contra?, ¿ para qué?, argumentaba con los bastonazos Onganía. “La violenta intervención de las universidades en 1966 tuvo como consecuencia una fuga de cerebros de la cual el país tardó años en recuperarse. Sin embargo, fracasó en su propósito de despolitizar los claustros y limitar el crecimiento del número de estudiantes”, sintetiza Buchbinder.

  Entre 1955 y 1966 Más allá del impulso dado a las actividades de investigación también 
fueron notorios en estos años los intentos de la UBA para llegar a
sectores más amplios de la sociedad. En ese sentido resulta significativa la creación de la Secretaría de Extensión que desarrolló un proyecto de asistencia en la Isla Maciel y también de EUDEBA, una editorial destinada a un público masivo que publicaba títulos de alta calidad”, afirma Buchbinder.

  En la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Consejo Superior -que ya
se había manifestado contrario a la irrupción del orden institucional- rechazó la intervención y estudiantes, graduados y profesores ocuparon diferentes facultades como expresión de resistencia a la medida. Por la noche, la Policía Federal irrumpió de manera violenta en las casas de estudio, golpeó a sus ocupantes y detuvo a cientos de personas. Los sucesos más violentos tuvieron lugar en la sede de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, ubicada en la calle Perú al 222 de la Capital Federal.


  Intervención: violencia, renuncias y vaciamiento

  La intervención de las universidades, por parte del gobierno de Onganía, a fines de julio de 1966 y la posterior violencia con la que¿la policía ingresó en las facultades en el episodio que pasó a la historia como la ‘Noche de los Bastones Largos’ marcó la clausura del proyecto de transformación llevado adelante durante los años anteriores.

  La modalidad más común de protesta adoptada por parte de los docentes,
tras la noche del 29 de julio, fue la renuncia a sus cargos. Así, alrededor de 1.300 profesores dejaron la UBA con diferentes destinos.
Algunos migraron al exterior y otros se reubicaron en diferentes universidades y/o centros de investigación privados de la Argentina, mientras un tercer grupo abandonó el mundo académico para volcarse a la actividad profesional. También hubo docentes que optaron por permanecer en sus cargos y luego fueron cesanteados por las nuevas autoridades universitarias.

  “Estas renuncias fueron un llamado de atención a la sociedad ante el
avasallamiento de las instituciones y la brutalidad de las fuerzas del Estado.En las facultades de orientación profesionalista, como
 Derecho, su impacto fue relativamente menor, pero en Ciencias Exactas se detuvo un proceso que llevó a que se perdieran años de trabajo de investigación y de formación de recursos humanos. No tanto por el número de renunciantes, sino porque muchos de ellos pertenecían a los grupos más dinámicos de la universidad, aquellos que habían animado más decididamente los procesos de transformación”, relata el
investigador.

  Lo cierto es que desde comienzos de la década del ’60 existía un proceso de politización y radicalización de amplios sectores de la juventud universitaria que los llevaba a cuestionar también el proceso de renovación universitaria del que antes habían sido entusiastas promotores. Estos aducían críticamente que la actividad científica que se promovía en la universidad estaba desvinculada de los problemas más generales de la vida pública, tendencia que bautizaban peyorativamente como ‘cientificismo’. También cuestionaban la aceptación de subsidios provenientes de fundaciones filantrópicas norteamericanas como Ford o Rockefeller para sostener proyectos de investigación.


“Me parece importante recordar que los años que van desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los ‘50 son años de muy fuerte confianza en la capacidad de la ciencia y la tecnología para revertir variables básicas de la situación social y económica. Pero a 
medida que se avanza hacia finales de los ’50 y comienzos de los ’60 ese optimismo en vastos sectores de la juventud empieza a ser cuestionado. En este sentido, en Argentina tuvieron especial impacto la decepción que generó la presidencia de Arturo Frondizi en el que habían depositado expectativas muchos jóvenes progresistas y el atractivo que ejerce la Revolución Cubana de 1959 como otra vía posible de cambio social”, reflexiona el investigador.

Pese a sus intenciones, las autoridades militares no lograron aplacar los procesos de radicalización cuya expresión se podía ver en vastos sectores del estudiantado desde mediados de los ‘60.

“Aunque la violenta intervención truncó una experiencia de transformación del perfil de la universidades, no logró contener la radicalización política de la juventud”, concluye Buchbinder.


Fuente: 50 años de la noche de los bastones largos: los bastonazos inútiles http://www.conicet.gov.ar/los-bastonazos-inutiles/

domingo, 9 de julio de 2017

EL 9 DE JULIO NOS DEBE LLEVAR A INTERROGARNOS Y HACER NUEVAS PREGUNTAS SOBRE ARGENTINA: PARA VER CÓMO PACIFICAMOS LOS CONFLICTOS , MIENTRAS PENSAMOS EN CÓMO HACERLA PRODUCTIVA

Repensar la Independencia fue el planteo de la historiadora Marcela Ternavasio, investigadora independiente del CONICET y de Universidad Nacional de Rosario(UNR) buscando romper con los relatos históricos tradicionales acerca del proceso independentista argentino que siempre han colocado como punto de partida lo que resultó ser su producto acabado: la conformación de una nación indivisible con identidad propia y fronteras bien delimitadas.

Marcela Ternavasio, considera que estas visiones canónicas acerca del pasado nacional están en proceso de revisión y que los historiadores ahora buscan considerar los hechos anteriores sin encuadrarlos bajo concepciones forjadas con posterioridad a su acontecimiento.

De acuerdo a la historiadora, el 9 de julio de 1816 el Congreso de la Provincias Unidas de Sud-América, al proclamar la independencia, dio origen a una nueva entidad jurídica, a la que atribuyó la soberanía que antes había recaído en el monarca español, cuyos límites e identidad distaban aun de estar claramente definidos.

-¿Qué diferencias pueden marcarse entre la ruptura histórica que implicó la formación de la Primera Junta de Gobierno el 25 de mayo de 1810 y la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816? ¿Cómo se ubican estos dos hechos dentro de lo que fue la revolución de la independencia?

-El mismo concepto de ‘revolución de la independencia’, con el que todos estamos familiarizados, es problemático porque parece suponer que la independencia ya estaba inscripta de alguna manera en la revolución de 1810 cuando, en realidad, al conformarse la Primera Junta era una alternativa sin todavía demasiadas adhesiones. Lo que entonces habría que tratar de hacer es distinguir la especificidad de cada uno de estos hechos para poder reconstruir el proceso que lleva de uno al otro.

Entrevistada por La Gaceta, Ternavasio contó, por ejemplo, qué significado tiene para ella el 9 de Julio de 1816. "Lo dividiría en dos: el primero es el recuerdo; la memoria de una celebración infantil, escolar, que nos deja a todos una impronta en torno a la pregunta de qué significaba esa fecha al ser festejada y celebrada. Y hoy, aquella memoria de la celebración, se cruza con el desafío intelectual, que para un historiador dedicado al período revolucionario independiente representa preguntarse qué fue el 9 de Julio. Y este desafío intelectual, reconozco, tiene siempre una parte de una memoria colectiva, porque es interrogarse sobre una fecha icónica y que mucha veces está cristalizada con determinado sentido y lo que los historiadores en general venimos a hacer es a incomodar ese sentido común. Es eso: un gran desafío intelectual", aclara.

Para pensar estos procesos, que son muy complejos desde el punto de vista conceptual, tenemos que tratar de despojarnos de lo que nosotros entendemos hoy por una nación y específicamente lo que entendemos por Argentina, que implica la existencia de una entidad con una identidad común y fronteras bien delimitadas. Estas son concepciones que se empiezan a construir durante las décadas posteriores a la independencia. Cuando los actores de comienzos del siglo XIX están pensando en instituir una nación, lo que tienen en mente es un concepto de carácter jurídico suficientemente abstracto como para referir a una unidad que pudiera integrar diferentes cuerpos territoriales capaces de pactar su ingreso a la misma. Hay que tener en cuenta que en el acta que se firma en 1816 se hablaba de las Provincias Unidas en Sud-América, no de la Argentina y ni siquiera de las Provincias Unidas del Río de La Plata como habían hecho las diferentes experiencias de autogobierno hasta entonces. Con esto se dejaba abierta la puerta para que se sumaran a la nación independiente.provincias que aún no estaban representadas en el Congreso de Tucumán y que podían integrarse a través del libre consentimiento de las partes-

Finalmente sobre el Bicentenario celebrado en 2016 , opinó: "se abre un momento de gran incertidumbre, y puede ser muy productivo. Porque obliga necesariamente en regresar a hacer nuevas preguntas, Y creo que en ese punto, hay un desafío como sociedad y como historiadores a no quedar anclados a viejas preguntas; a preguntas que tienen respuestas de antemano y a poder hacernos nuevas preguntas para tratar de ver cómo pacificamos los conflictos y cómo mientras pacificamos los conflictos somos capaces de pensar en un colectivo que no intenta anular la incertidumbre pero que si puede hacerla productiva; creo que eso es un gran desafío.


Fuentes: 
Ternavasio, Marcela, " Repensar la Independencia", Conicet, 9 de Julio de 2016 
Ternavasio: "s abre un momento de incertidumbre y puede ser productivo", La Gaceta ( Tucumán), 20 de Junio de 1816

jueves, 6 de julio de 2017

ATENTADO A LA AMIA, 23 AÑOS EN LA SOCIEDAD ARGENTINA IMPERA UNA SENSACIÓN MEZCLA DE PENA ,RECHAZO Y ASCO ( 2000)

Este era el cuadro de situación el 18 de Julio de 2000, el primero luego de la ida de Carlos Menem.
Casi como un calco de la realidad que vivimos a 23 años:" El séptimo aniversario del atentado a la AMIA volvió a mostrar la insatisfacción por los resultados después de una investigación tan larga como cuestionada. Hubo duras críticas al gobierno anterior y al actual. Estuvo presente casi todo el Gabinete, pero faltó el presidente De la Rúa, que nunca había faltado a los aniversarios, como senador y como jefe de Gobierno porteño.

Silencio, muchas lágrimas, una quietud enojada que transmitía un largo cansancio moral, el acto de homenaje al séptimo aniversario del atentado a la AMIA y a sus 85 víctimas volvió a ser más de reclamo e insatisfacción que de recuerdo", describían en Página 12 lo sucedido.

Como era una constante (  y lo sigue siendo hoy), relataban :"Los discursos levantaron duros cargos contra el gobierno anterior y el actual, mientras que la mención de los nombres de los presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa despertó un amague de silbatina:
Las 8000 personas presentes –un número que hacía tiempo que no se veía en estos actos– llenaron la calle Pasteur y se volcaron a ambos lados de Tucumán.
El acto comenzó a las 9.53 con una sirena que marcó la hora exacta en que una poderosa bomba destruyó el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina el lunes 18 de julio de 1994. En el palco se encendieron 85 velas, una para cada una de las víctimas fatales del atentado, mientras se leían sus nombres. Hubo tres discursos, dos canciones y un minuto de silencio por los caídos. En la multitud se destacaron los grupos de chicas y chicos de secundaria, la presencia de casi todo el gabinete nacional .
Los discursos fueron subiendo gradualmente de tono. El primero en hablar fue José Hercman, presidente de la DAIA, que reclamó más acción del Gobierno para acabar “con la impunidad de los crímenes y el ataque antisemita”. Hercman deseó que “en el próximo aniversario no tengamos que reunirnos para reclamar sino sólo para recordar”.

Hugo Ostrower, presidente de la AMIA, también se dirigió al Gobierno, señalando que “ahora es el turno del actual gobierno de demostrar que es posible hacer mucho más de lo que se hizo para quebrar los pactos de impunidad”. Ostrower intentó poner el atentado en una perspectiva más amplia, lo relacionó con las “políticas de Estado” hacia Irán, con la voladura de los arsenales de Río Tercero y la embajada de Israel, y señaló que la falta de resultados en la investigación es “una mancha de vergüenza para la República Argentina y sus instituciones, en un país cuya justicia es ineficaz, con magros recursos, lenta hasta la exasperación”. El resultado neto, según el dirigente, es que “demasiados interrogantes permanecen aún sin respuesta tras siete largos y penosos años de una investigación a todas luces insuficiente y con serias deficiencias”.
Pero el discurso más vehemente y duro del acto fue el de Luis Czyzewski, que perdió a su hija de 26 años en el atentado y habló en representación de los familiares de las víctimas. Czyzewski enumeró los actos más censurables cometidos por el gobierno de Menem, desde la salida del país del agregado cultural de la embajada de Irán, Moshen Rabbani, hasta la desaparición de pruebas bajo custodia del juzgado, de la policía y de la SIDE. En el anterior gobierno, explicó el orador, “hubo obstrucciones de personajes que desde altos cargos trataron de encubrir o desviar las investigaciones.”}

Czyzewski calificó duramente al juez Juan José Galeano, encargado de la investigación del atentado  al que le pidió que “deje de hacer la plancha y se ponga a nadar”, y también acusó al gobierno de Fernando de la Rúa de obtener resultados “notoriamente insuficientes y pobres” en la investigación. 

La noticia resaltaba las "Críticas y pedidos"

El mencionado Luis Czyzewski, padre de Paola, asesinada en el atentado, le recordaba al presidente De la Rúa “El compromiso del presidente De la Rúa en su discurso frente a la embajada de Israel el 17 de marzo de 2000, cuando definió que para su Gobierno las investigaciones eran una cuestión de Estado, hizo que abrigáramos nuevas esperanzas. A más de un año, hoy hacemos un balance de las promesas, de lo que se hizo y de lo que se obtuvo y el resultado es notoriamente insuficiente y pobre.”

Al juez Galeano, entonces juez de la causa y luego destituido ante su inacción y su obstaculización de la masacre, le decía Czyzewski,:" Usted, doctor Galeano, que en estos siete años usted hizo sólo el cinco por ciento de lo que tenía que hacer. Hoy le exigimos que empiece a transitar por el 95 por ciento que le falta. No aceptamos más excusas ni justificaciones. Y por eso le exigimos que se ponga de una vez por todas a nadar en serio y deje de hacer la plancha.” 

Por su parte, el entonces presidente de la DAIA, José Hercman, sucesor de Beraja, implicado en la no investigación, denunciaba la complicidad de la policía que liberó la zona antes del atentado “Que no quede ninguna duda: Ribelli, Telleldín y sus secuaces han tenido activa participación para que esta masacre se perpetrara y las evidencias obrantes en la causa son abrumadoras.”.

Finalmente, quien dirigía, la mutual hebrea, Hugo Ostrower, reiteraba la denuncia en contra del expresidente Menem y anhelaba, sin que se cumpliese habiendo pasado ya 23 años “Que la Justicia escucha la voz del pueblo, esa voz que dice que ahora es el turno del actual gobierno de demostrar que es posible hacer mucho más de lo que se ha hecho para quebrar los pactos de impunidad. En el esclarecimiento y castigo de la masacre de la AMIA no se juega sólo una cuestión penal, se trata también del juicio a la impunidad, a la indiferencia, al antisemitismo, a los corruptos que encubrieron o fueron cómplices, a los mercaderes de la muerte.” (Hugo Ostrower, presidente de AMIA.)
“Carlos Menem hizo que en la sociedad argentina impere una sensación mezcla de pena, indignación, rechazo y asco.” (Czyzewski.).


Fuente : Página 12, 19 de Julio de 2001